Durante una intensa semana de planificación, sacerdotes, religiosas y laicos acordaron las líneas de trabajo del año pastoral 2026–2027
La hermana Fátima Lay dio a conocer los principales resultados de la semana de planificación pastoral 2026, desarrollada durante cinco días consecutivos en la casa de retiro de Canatari. Este espacio reunió a representantes de parroquias, comisiones pastorales, religiosas y laicos del Vicariato Apostólico de Iquitos, con el objetivo de definir el rumbo del próximo año pastoral.
Explicó que el año pastoral se desarrollará de abril de 2026 a marzo de 2027 y tendrá como eje central la sinodalidad, concepto promovido por la Iglesia universal que invita a “caminar juntos”. Esta línea busca que la Iglesia no sea vista solo como jerarquía, sino como una comunidad en la que todos sacerdotes, religiosas y laicos participan activamente en las decisiones y en la vida pastoral.
La religiosa señaló que, si bien aún no se ha definido el lema oficial del año pastoral, ya se ha establecido la meta principal, que apunta a escuchar la realidad del vicariato y tomar decisiones de manera conjunta. En ese marco, se promoverán espacios de diálogo para analizar cómo se vive la fe, qué dificultades existen y qué cambios son necesarios para una Iglesia más cercana.
Uno de los principales acuerdos fue la realización de asambleas parroquiales a lo largo del año, en las que se convocará no solo a los grupos organizados, sino a toda la comunidad. En estos espacios, los fieles podrán expresar cómo se sienten, qué esperan de la Iglesia y qué propuestas consideran necesarias para fortalecer la vida pastoral en sus parroquias.
Asimismo, se destacó que el plan pastoral mantendrá un enfoque transversal en el cuidado de la casa común, los pueblos originarios y la realidad amazónica, en sintonía con el mensaje del papa Francisco y con procesos recientes como la Cumbre Amazónica del Agua. Estos temas estarán presentes a lo largo del año y no solo en fechas específicas.
Finalmente, la hermana Fátima resaltó que la semana de planificación permitió un valioso encuentro fraterno entre parroquias, donde se trabajó en grupos mixtos integrados por sacerdotes, religiosas y laicos. El principal reto para el 2026 será consolidar una Iglesia participativa, donde todos se sientan escuchados, corresponsables y comprometidos con la misión pastoral del vicariato.






