La radio nació para acercar voces que estaban separadas por la distancia. Desde las primeras transmisiones experimentales de finales del siglo XIX hasta las grandes cadenas del siglo XX, este medio se convirtió en el compañero silencioso de millones de personas. En guerras, crisis, celebraciones y revoluciones, la radio siempre estuvo allí, encendida, narrando la historia en tiempo real.
En América Latina, la radio tuvo un rol aún más profundo. Fue escuela, fue iglesia, fue plaza pública. En lugares donde la electricidad llegaba tarde y el internet aún no llega, la radio llegó primero. Llegó con noticias, con música, con alfabetización, con catequesis y con compañía.

En la Amazonía peruana, la radio no es solo un medio de comunicación: es una forma de vida. En una región donde el río es carretera y la distancia se mide en días de viaje, la radio ha sido el hilo invisible que mantiene conectadas a las comunidades.
En Loreto, la radio ha sido también evangelización y servicio social. Allí aparece con fuerza la historia de Radio La Voz de la Selva, la emisora de la Iglesia Católica de Iquitos, que ha acompañado durante décadas a los pueblos amazónicos con información, educación y orientación espiritual.

LVS Noticias, su principal espacio informativo, está próximo a cumplir 54 años de existencia. Más de medio siglo narrando la vida de la región, denunciando injusticias, acompañando tragedias y celebrando logros colectivos. Son generaciones enteras que crecieron despertando con esa señal que atraviesa ríos y selva.
La radio amazónica ha sido, además, voz de los que no tienen voz. En comunidades donde no existe señal telefónica ni internet, el micrófono se convierte en herramienta de ciudadanía. Allí se denuncian abusos, se anuncian campañas de salud, se alertan crecidas de ríos y se convocan solidaridades.

El papel evangelizador de Radio La Voz de la Selva ha sido clave. No solo transmite fe; transmite valores, cultura y esperanza. Ha sido escuela en pandemia, consejera en crisis y compañera en la soledad de las madrugadas fluviales.
Pero la radio amazónica no es solo la radio institucional. También viven las radios comunitarias, los altoparlantes y las pequeñas FM que sostienen la comunicación en barrios y comunidades rurales.
En Belén zona baja, Producciones Radiales Selva mantiene desde 1980 una red de altavoces que informa y acompaña a miles de familias. En el Datem del Marañón, Radio Amazonía continúa su labor comunitaria. En Barrio Florido, los altoparlantes siguen siendo la voz del vecindario.

En Lagunas, Radio Lagunas 90.7 FM mantiene la conexión informativa de Alto Amazonas. En Negro Urco, en el río Napo, el altoparlante comunitario sigue anunciando noticias y convocatorias. En Santa Clara del Ojeal, la radio comunitaria Amazondas mantiene viva la comunicación en el río Amazonas.

Estas radios no aparecen en rankings ni en mediciones comerciales. Pero sostienen la vida cotidiana de miles de personas. Son la verdadera red social de la selva.

Hoy, cuando el mundo habla de plataformas digitales y algoritmos, la radio sigue encendida en cocinas, motocarros, embarcaciones y chacras. Sigue siendo compañía mientras llueve, mientras crece el río o mientras se trabaja la tierra.
La radio amazónica también educa. Programas culturales, cuentos infantiles, campañas de salud mental y espacios juveniles demuestran que este medio evoluciona sin perder su esencia: educar entreteniendo y entretener educando.

La radio sigue siendo el medio más democrático. No pide datos móviles, no exige pantallas, no discrimina por edad ni por geografía. Solo pide oídos atentos y ganas de escuchar.
En el Día Mundial de la Radio, Loreto recuerda que mientras haya una voz al aire, la selva nunca estará sola. Porque en la Amazonía, la radio no solo informa: abraza, acompaña y mantiene viva la esperanza.






