Dirigentes del Alto Putumayo y representantes de organizaciones indígenas advierten que las carreteras no siempre significan desarrollo
Representantes indígenas y especialistas coincidieron en la necesidad de fortalecer capacidades de liderazgo en comunidades amazónicas para que los proyectos de infraestructura vial no se impongan sin evaluación previa ni participación real de los pueblos originarios. La posición fue expuesta por Marta Monge, lideresa del Alto Putumayo; Amías Pajo Chistama, representante de la Plataforma de Infraestructura de los Pueblos Indígenas; y Miguel Macedo, antropólogo del Instituto del Bien Común.
Marta Monge remarcó que en las comunidades del Alto Putumayo el abandono estatal se refleja en la falta de transporte, educación y acceso a víveres básicos, situación que se agrava durante las sequías y crecientes. Señaló que muchas poblaciones terminan dependiendo del comercio colombiano ante la ausencia de políticas sostenidas del Estado peruano y pidió alternativas de conectividad más acordes a su realidad, como el fortalecimiento del transporte aéreo.
Por su parte, Amías Pajo Chistama explicó que los pueblos indígenas no se oponen al desarrollo, sino a la improvisación de obras que no consideran la naturaleza ni la cosmovisión de las comunidades. Indicó que lo que se busca es instalar mesas de diálogo desde el inicio de los proyectos para evaluar trazos, impactos ambientales y beneficios reales, evitando decisiones tomadas únicamente desde despachos técnicos alejados del territorio.
En tanto, el antropólogo Miguel Macedo advirtió que una carretera puede traer oportunidades, pero también riesgos como expansión de actividades ilegales, violencia y amenazas a líderes comunales si no existe presencia efectiva del Estado. Precisó que en otras regiones amazónicas se ha evidenciado que la infraestructura por sí sola no garantiza mejora en la calidad de vida si no va acompañada de servicios básicos y planificación a largo plazo.
Los tres coincidieron en que el verdadero desarrollo no debe medirse solo en cemento y fierro, sino en fortalecimiento de capacidades humanas y respeto al entorno amazónico. Consideraron fundamental que las comunidades cuenten con información técnica suficiente para tomar decisiones y no limitarse a firmar consultas previas sin pleno conocimiento de los alcances de las obras.
Finalmente, resaltaron que Loreto es una región extensa y diversa, donde las decisiones sobre infraestructura deben contemplar las realidades de frontera y de las comunidades más alejadas, evitando visiones centralistas que prioricen únicamente a las ciudades. El llamado conjunto fue a construir un desarrollo sostenible que incluya a los pueblos indígenas como actores principales y no solo como observadores.






