Proyecto del colegio Ciencias y Humanidades se suma a la lista de obras detenidas por problemas administrativos y falta de control en la gestión regional
La ejecución de proyectos de infraestructura social en la región Loreto vuelve a estar en entredicho, esta vez con la paralización de la obra “Mejoramiento, Ampliación y Equipamiento de la IEP Ciencias y Humanidades de San Lorenzo”, a cargo del Consorcio San Lorenzo. La suspensión fue ordenada por el propio Gobierno Regional de Loreto (GOREL), a través de la Carta N° 3485-GRL-GGR-GRI, que formaliza la resolución del contrato de supervisión, lo cual imposibilita la continuidad legal del proyecto principal.
La medida, adoptada por la Gerencia Regional de Infraestructura, refleja nuevamente una deficiente gestión técnica y contractual. La terminación del contrato de supervisión, pieza clave en la cadena de control y fiscalización de obra pública, expone vacíos en la planificación del proyecto y una falta de seguimiento a los compromisos administrativos, lo que retrasa la entrega de una infraestructura educativa largamente esperada por la comunidad sanlorencina.
Este hecho no es aislado. La paralización del colegio “Ciencias y Humanidades” se suma a un patrón recurrente de incumplimientos y estancamientos que se ha vuelto característico del actual modelo de gestión del GORE Loreto. Entre los casos más notorios figuran la Institución Educativa Jesús Nazareno, el Hospital de San Lorenzo y las pistas del Sector IV, todos proyectos con obras suspendidas o con avances mínimos, pese a los recursos asignados.
La acumulación de obras inconclusas no solo refleja ineficiencia administrativa, sino que profundiza la brecha en servicios básicos, afectando directamente el desarrollo social y educativo en provincias como Datem del Marañón. La población, una vez más, asiste a la frustración de ver inversiones millonarias sin resultados tangibles, mientras el discurso de progreso se diluye entre resoluciones, cartas de paralización y promesas incumplidas.
Especialistas en gestión pública advierten que este tipo de interrupciones no solo tienen un costo financiero, sino también un impacto social profundo: alumnos que no pueden acceder a condiciones adecuadas de estudio, personal docente desmotivado y comunidades enteras que pierden confianza en sus autoridades. En contextos rurales y amazónicos, donde la educación es un factor clave para reducir desigualdades, la ineficacia en la ejecución de obras públicas se convierte en un obstáculo estructural.
La reiterada paralización de proyectos en Loreto plantea una urgente necesidad de fiscalización. Se requiere una revisión exhaustiva de los procesos de licitación, la solvencia técnica y económica de los consorcios contratados y la transparencia en el uso del presupuesto regional. Solo con una intervención firme de los órganos de control se podrá esclarecer la cadena de responsabilidades que mantiene a la región atrapada en un círculo de incumplimientos.
El caso del colegio “Ciencias y Humanidades” debería marcar un punto de inflexión para el GORE Loreto. La educación, como eje de desarrollo, no puede seguir siendo víctima de errores administrativos y falta de control interno. Mientras los expedientes se archivan y las obras se paralizan, miles de estudiantes siguen esperando el derecho básico a un entorno educativo digno.
La ciudadanía de San Lorenzo y de toda la región demanda respuestas concretas y medidas efectivas. La transparencia, la rendición de cuentas y el cumplimiento de plazos no deben ser excepciones, sino principios fundamentales de una gestión pública que aspire realmente al bienestar y desarrollo de Loreto.






