Tras la difusión del caso, se confirmó la llegada de asistencia funeraria para el entierro.
La falta de recursos económicos alcanzó un punto crítico tras la muerte de Edgar Paima Flores, de 54 años, cuyos restos tuvieron que ser velados sobre una mesa de madera ante la falta de un féretro, en un espacio abierto, en el asentamiento humano 27 de Marzo, kilómetro 7 de la carretera interprovincial Iquitos-Nauta, distrito de San Juan Bautista.
Paima, quien se dedicaba a la agricultora, falleció debido a complicaciones postoperatorias de un tumor abdominal, dejando a una menor de 16 años en la orfandad. Ante la exposición del caso, la Oficina de Participación Ciudadana (OPAC) movilizó recursos para el sepelio.
La actualización del hecho confirma que se ha hecho la entrega de un ataúd y la instalación de una capilla. Como se dio a conocer inicialmente, los familiares del agricultor, habían prendido velas alrededor de la mesa.
Los restos del agricultor recibirán sepultura en las próximas horas, cerrando la escena de exposición sobre la mesa que marcó su velatorio inicial. Este caso queda como un registro de la respuesta reactiva de las instituciones frente a casos de pobreza extrema que solo logran atención tras alcanzar notoriedad pública.






