San Lorenzo. La Red Integrada de Salud Datem del Marañón (RISDM) encendió las alarmas al confirmar que los casos de malaria ya superan los registros del año pasado. Los distritos de Andoas y Pastaza se mantienen en zona roja debido a la movilidad por actividades comunales y a una preocupante constante: los pacientes no terminan su tratamiento. Asimismo, San Lorenzo ya registra casos autóctonos tras la expansión de asentamientos en áreas de alta densidad de vectores y la migración interna.
Ante este escenario, la RISDM denunció que, pese a emitir sus reportes a tiempo, la burocracia del MINSA los mantiene actualmente desabastecidos de medicamentos esenciales.
Esta crisis demuestra que el control de la malaria no puede depender solo de un sistema debilitado. Hoy más que nunca, es imperativo sostener las acciones de promoción y prevención, pero el verdadero quiebre de la transmisión requiere que la población y sus organizaciones asuman un rol protagónico. Al ser el principal problema de salud en sus territorios, las comunidades deben vigilar el cumplimiento estricto de los tratamientos y liderar el autocuidado. Sin un compromiso social activo, la batalla contra el vector estará perdida.






